Crédito · Microcréditos

Pediste uno para llegar a fin de mes. Ahora hay varios.

Los microcréditos son pequeños y se conceden deprisa, y por eso rara vez se quedan en uno. Cuando se acumulan hay dos cosas distintas que revisar: las condiciones de cada contrato y lo que suma el conjunto. Nosotros miramos las dos.

Análisis inicial sin coste. Sin compromiso y con revisión profesional.

Un trabajador revisa al acabar su turno una carpeta con varios contratos de créditos distintos

¿Te suena esta situación?

El problema casi nunca es uno solo.

  1. Pedí uno, y para algo concreto

    Una reparación, un recibo que no podía esperar o llegar a fin de mes. La idea era devolverlo enseguida.

  2. Ahora hay varios abiertos

    Cuesta decir de memoria cuántos siguen vivos, con qué entidad está cada uno y qué día vence.

  3. Aplazo para poder respirar

    Cada vez que no llegas, amplías el plazo o renuevas. Lo que hay que devolver deja de parecerse a lo que pediste.

  4. Ya no sé cuánto debo

    Entre prórrogas, comisiones y solicitudes nuevas, no distingues qué parte es lo que te ingresaron y qué parte se ha añadido después.

Nada de esto significa, por sí solo, que haya algo que reclamar. Sí es motivo para poner los contratos sobre la mesa y mirarlos con calma, uno a uno y todos juntos.

Cómo se encadenan

De uno a varios sin haberlo decidido en ningún momento.

Nadie planea tener varios créditos abiertos a la vez. Se llega ahí paso a paso, y cada paso parecía razonable cuando se dio.

  1. Se conceden en minutos

    La solicitud es breve y la respuesta casi inmediata. Es fácil aceptar sin detenerse a leer en qué condiciones.

  2. El plazo es corto

    Se devuelven en pocas semanas o meses, a veces de una sola vez. Si el vencimiento cae en mal momento, hay que resolverlo deprisa.

  3. Aplazar tiene precio

    Muchos de estos productos permiten ampliar el plazo o renovar a cambio de una comisión. El problema se retrasa y lo que hay que devolver aumenta.

  4. Uno acaba pagando a otro

    Cuando el vencimiento no encaja con los ingresos, es habitual pedir un crédito nuevo para atender el anterior. A partir de ahí los vencimientos se solapan.

Contrato a contrato

Qué revisamos en cada crédito.

El primer trabajo es leer cada contrato por separado, con sus condiciones y su historia. Dos créditos pedidos el mismo año pueden no tener nada que ver entre sí.

  • Coste total frente a lo recibido

    Cuánto te ingresaron de verdad y cuánto has devuelto o queda por devolver, sumando intereses, comisiones y cualquier concepto añadido.

  • Comisiones por aplazar o prorrogar

    Qué se cobra por ampliar el plazo, renovar o retrasar un pago, cómo se calcula y si estaba previsto con claridad en lo que aceptaste.

  • Información antes de contratar

    Qué se te explicó, y en qué soporte, sobre el coste, el plazo y lo que ocurría si no pagabas a tiempo.

  • Productos añadidos

    Seguros, servicios de gestión, suscripciones o pagos por agilizar el ingreso que se sumaron al crédito y a su coste.

  • Cómo se ha recalculado la deuda

    Qué importe se reclama hoy, desde qué fecha, y qué intereses, penalizaciones o gastos se han ido añadiendo y por qué concepto.

  • Quién reclama la deuda

    Si sigue siendo la entidad que te prestó el dinero o la reclama otra distinta, y qué documentación acredita ese traspaso.

Y el conjunto

Hay preguntas que solo se responden mirándolos todos.

Revisar cada contrato es necesario, pero no siempre suficiente. Cuando hay varios créditos encadenados, buena parte de la respuesta está en cómo encajan entre sí y con tus ingresos.

Cuántos hay y con quién
El inventario completo: cuáles siguen abiertos, cuáles se cerraron y quién reclama cada uno hoy.
Si se solapan
Qué vencimientos coinciden dentro del mismo mes y si unos créditos se han venido atendiendo con otros.
Cuánto suma cada mes
La suma de todas las cuotas frente a tus ingresos y a los gastos que no puedes dejar de pagar.
Desde cuándo dura
Si es el desajuste de un mes concreto o una situación que se repite desde hace tiempo y no se corrige sola.

Si la suma de las cuotas ya supera lo que puedes pagar cada mes, el problema ha dejado de ser un contrato concreto. En ese caso conviene mirar la situación entera antes de decidir por dónde empezar.

Empieza con lo que tengas

¿No conservas los contratos?

Es lo normal. Muchos de estos créditos se piden desde el móvil, en unos minutos, y la documentación queda en un correo antiguo o en una aplicación que ya no usas. Para empezar basta con algo que permita identificar cada crédito.

Con esto podemos empezar

  • El justificante del ingreso en tu cuenta
  • Los correos o mensajes de confirmación del crédito
  • Una captura del área de cliente o de la aplicación
  • Los recibos de las cuotas, cobradas o devueltas
  • Las reclamaciones que hayas recibido, vengan de quien vengan

Qué se puede pedir a la entidad

  • Copia del contrato y de la información previa que se te facilitó
  • El detalle de lo dispuesto y lo pagado desde el inicio
  • El desglose de intereses, comisiones y productos añadidos
  • El documento que acredite la cesión, si la deuda la reclama otro

Te indicamos cómo solicitarlo y a quién dirigirte en cada caso. Cuando son varias entidades conviene hacerlo de forma ordenada, para poder comparar lo que responda cada una.

Qué te diremos

Cuatro conclusiones posibles, ninguna decidida de antemano.

No damos por hecho que un microcrédito sea reclamable. Cuando terminamos la revisión te trasladamos una de estas conclusiones, por escrito y con su explicación.

  1. Hay elementos que justifican reclamar

    En uno o en varios contratos vemos elementos —el coste aplicado, las comisiones o la información que se dio— que justifican estudiar una reclamación. Te explicamos sobre qué crédito, con qué alcance y con qué coste antes de que decidas.

  2. Falta información para concluir

    Lo revisado apunta a algo, pero no es concluyente. Te decimos qué documento falta, a quién hay que pedirlo y qué cambiaría según lo que diga.

  3. El problema está en el conjunto

    Los contratos, mirados uno a uno, no ofrecen motivos claros para reclamar, pero la suma de las cuotas no encaja con tus ingresos. Entonces lo que conviene estudiar es la situación completa, no un crédito concreto.

  4. No vemos una vía clara

    Con lo revisado no encontramos motivos suficientes para recomendarte actuar. Te lo decimos con claridad y te explicamos por qué, para que no dediques tiempo ni dinero a algo sin recorrido.

Cuando hay varios créditos, la conclusión puede ser distinta para cada uno. Te lo decimos crédito por crédito, no en bloque.

Cómo lo hacemos

Cómo estudiamos tus microcréditos.

  1. Cuéntanos cuántos son

    Nos dices cuántos créditos tienes abiertos, con qué entidades y cómo los estás pagando. Puedes hacerlo por el cuestionario, por teléfono o por WhatsApp.

  2. Ordenamos la documentación

    Reunimos lo que conserves de cada uno y hacemos una lista de lo que falta, a quién pedirlo y en qué orden.

  3. Un profesional revisa las dos cosas

    Analiza las condiciones de cada crédito por separado y, a la vez, qué supone la suma de todos ellos en tu situación.

  4. Te explicamos las opciones

    Te trasladamos la conclusión, qué proponemos, qué incluye y cuánto cuesta. Tú decides si seguir.

Una profesional saca una carpeta de una fila de expedientes sin perder su sitio

Transparencia

Antes de contratar, lo sabrás.

Si te proponemos actuar, antes de encargarnos nada tendrás por escrito:

Qué proponemos
La vía concreta que planteamos y por qué, con lo que puede conseguirse y lo que no.
Sobre qué créditos
Si la propuesta afecta a todos o solo a alguno, y qué pasa con los demás mientras tanto.
Qué incluye
Qué gestiones cubre el encargo y cuáles quedan fuera.
Cuánto cuesta
Los honorarios y cualquier gasto previsible, por escrito, antes de que decidas.
Cómo se paga
Los honorarios pueden fraccionarse. Las condiciones se acuerdan contigo antes de empezar y no cambian después.

Dudas habituales

Preguntas frecuentes.

¿Qué se considera un microcrédito?

No es una categoría con un nombre único. Se anuncian como microcréditos, préstamos rápidos, créditos al instante o línea de crédito, y suelen compartir tres rasgos: importe pequeño, concesión muy rápida y plazo corto, con la posibilidad de ampliarlo pagando por ello.

Si no sabes en cuál encaja el tuyo, con el contrato o con el justificante del ingreso podemos decírtelo.

¿Se pueden revisar si son varios y de entidades distintas?

Sí, y es lo más frecuente. Cada contrato se revisa por separado, porque las condiciones pueden ser muy diferentes entre unos y otros, y después se mira el conjunto. Que uno tenga recorrido no significa que lo tengan todos, ni al revés.

¿Un coste alto significa que el crédito sea reclamable?

No de forma automática. Que el coste sea elevado es un motivo para revisar el contrato, no una conclusión por sí misma. Se valoran el interés pactado y su relación con el coste habitual de este tipo de crédito, la información facilitada antes de firmar y cómo se han aplicado las comisiones. Son análisis distintos entre sí y dependen de la documentación de cada caso.

Por eso no te diremos que tu crédito es reclamable antes de haberlo leído.

¿Y las comisiones por aplazar o renovar?

Son uno de los puntos que revisamos. Se mira si estaban previstas con claridad en lo que aceptaste, si se explicaron antes de contratar y si responden a un servicio efectivamente prestado, además de cómo se han ido acumulando cada vez que se aplazó el pago. Que exista una comisión no la hace reclamable por sí sola, ni tampoco lo contrario.

¿Puedo dejar de pagar mientras revisáis?

No tomes esa decisión por tu cuenta. Dejar de pagar puede generar intereses de demora, comisiones de reclamación y la comunicación de la deuda a ficheros de solvencia patrimonial, y que un contrato esté en revisión no evita por sí solo esas consecuencias.

Si las cuotas se te han vuelto imposibles de asumir, dínoslo: eso forma parte de lo que hay que valorar, y no es lo mismo que decidirlo sin más.

Ya aparezco en un fichero de morosidad. ¿Cambia algo?

Es información relevante, pero no cierra ni abre ninguna puerta por sí sola. La inclusión en un fichero de solvencia patrimonial tiene sus propios requisitos, y que una deuda figure anotada no prejuzga si el importe que se reclama es correcto: son dos cosas que se revisan por separado.

Dinos qué anotaciones conoces y de qué entidad proceden, y lo tenemos en cuenta al estudiar tu caso.

¿Tiene coste la revisión inicial?

Análisis inicial sin coste. Revisamos lo que nos envíes de cada crédito y te trasladamos nuestra conclusión. Solo si te proponemos actuar y decides seguir adelante hablaremos de honorarios, y los conocerás por escrito antes de encargarnos nada.

Microcréditos

Si ya has perdido la cuenta de cuántos son, ese es el momento de mirarlos.

Cuéntanos qué créditos tienes abiertos y revisamos con calma cada contrato y lo que suman entre todos, sin adelantarte ninguna conclusión.

Análisis inicial sin coste.

Analizar mi situación